Un mundo sin hambre es posible – Rai Expo

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“El “hambre en el mundo” parece ser uno de esos hechos en la vida destinados a no cambiar nunca, por lo tanto a no escandalizarnos más, se lo recuerda cada cierto tiempo con una foto de un niño africano en el folleto de alguna organización humanitaria.
Las cifras parecen confirmarlo: casi una persona de cada ocho en el mundo no tiene suficiente para comer. En total, hay 842 millones de personas concentradas en los países más pobres de África y Asia meridional. Respecto a 1990, son ya 173 millones menos, a pesar de que la población mundial ha pasado entre tanto de 5.500 a 7.000 millones, gracias sobre todo al extraordinario crecimiento económico producido en China e India. Pero la FAO, la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, prevé que, salvo un esfuerzo especial, en 2050 poco menos de 300 millones de personas, en quince países, sufrirán todavía el hambre.
Este esfuerzo especial se llama Zero Hunger Challenge, Reto del Hambre Cero, y el sistema de las Naciones Unidas lo propondrá en la Expo de Milán de 2015 a gobiernos y agencias para el desarrollo de todo el mundo. El anuncio lo hicieron el pasado 4 de abril en Roma la FAO, IFAD (Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola) y WFP (Programa Alimentario Mundial). El mensaje es claro: «El hambre puede erradicarse en una generación».
El esfuerzo se basa en alcanzar cinco objetivos.

1) Ningún niño desnutrido con menos de dos años

Asegurar el acceso universal a alimentos nutritivos en los mil días entre el inicio del embarazo y el segundo cumpleaños, una ventana de oportunidad preciosa para asegurar el correcto desarrollo físico y mental. El acceso al alimento debe ir unido a asistencia médica, agua limpia, higiene, educación e intervenciones nutricionales específicas, junto a iniciativas que garanticen a las mujeres el pleno control de su vida y la de sus hijos.

2) 100 % de acceso a alimentos adecuados durante todo el año

Permitir a todos procurarse siempre el alimento que necesiten gracias a una agricultura que produzca todos los nutrientes necesarios, marketing, condiciones de trabajo adecuadas y productivas, asistencia social y alimentaria en casos específicos, aumento del alimento producido por los agricultores locales gracias a mercados abiertos, justos y de buen funcionamiento, y a políticas comerciales a nivel local, regional e internacional que eviten una excesiva volatilidad de los precios de los productos alimentarios.

3) Sostenibilidad de todos los sistemas alimentarios

Asegurar que agricultores, empresas agrícolas, cooperativas, gobiernos, sindicatos y sociedad civil establezcan normas de sostenibilidad, verificar el respeto, fomentar y premiar la adopción de prácticas agrícolas sostenibles y capaces de adaptarse a los cambios climáticos, perseguir políticas coherentes en materia de energía, uso de la tierra, agua y clima, y adoptar medidas para la gestión responsable de la tierra, los caladeros de pesca y los bosques.

4) Aumento del 100 % de la productividad y de la rentabilidad de los pequeños agricultores

Reducción de la pobreza en el campo y mejora del bienestar mediante el fomento de condiciones dignas de trabajo y aumento de la rentabilidad de los pequeños agricultores; responsabilización de las mujeres, agricultores directos, pescadores, ganaderos, jóvenes, organizaciones de agricultores, pueblos indígenas; apoyo a la investigación y a la innovación en agricultura; mejora de la gestión de la tierra, acceso a los recursos naturales; desarrollo de indicadores del bienestar de las personas.

4) Ninguna pérdida ni derroche de alimentos

Minimizar la pérdida de alimentos en los centros comerciales y durante el transporte, y el despilfarro por parte de la distribución y de los consumidores; responsabilizar al consumidor de sus elecciones mediante etiquetados apropiados; compromiso por parte de productores, distribuidores y consumidores en todos los países; progresar mediante incentivos financieros, compromisos colectivos, tecnologías apropiadas y cambios en los hábitos.

No son tareas sencillas, sobre todo en países atrasados y que tienen también muchos otros problemas. Pero tampoco hay nada que no sea posible técnicamente o que requiera inversiones prohibitivas. Y la Expo de Milán de 2015 es la mejor ocasión para decidir intentarlo todos juntos.”

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