La banana extinta (o de la vida fácil de los parásitos) – Rai Expo

0
166

“¿La banana está en peligro de extinción como el oso panda, el tigre y la ballena azul? En cierto sentido, sí. No es que la Cavendish, la variedad que hoy en día representa el 95 por ciento de los cultivos de bananas en el mundo, esté de verdad en peligro de desaparecer de la faz de la Tierra. Pero el comercio de este fruto, que en términos absolutos vale mucho dinero en el mercado mundial, podría sufrir un golpe tremendo. Del problema que aflige a la banana Cavendish se han ocupado en los últimos tiempos muchas grades cabeceras, como el Economist y, hace unos años, el New Yorker con esta larga historia.

En síntesis, la planta del banano ha perdido la principal defensa de cualquier especie de ser vivo: la diversidad genética, que normalmente permite hacer frente a las amenzas que llegan del entorno, y en particular a los parásitos. En una especie silvestre, cada individuo tiene un patrimonio genético único, diferente de todos los demás. Y esto hace que sean diferentes también sus sistemas inmunológicos. Si una enfermedad ataca (y mata) a una parte de los individuos, no obstante sobreviven otros que tienen la fortuna de ser menos susceptibles a dicha enfermedad. Serán estos los que se reproduzcan, y la generación siguiente de la misma especie será en buena parte inmune a la enfermedad.

Selección natural en acción, ni más ni menos. Pero, ¿qué sucede si a los individuos de la especie se les impide recombinar sus genes hasta el punto de hacerlos a todos iguales? Esto es lo que le ha sucedido a la banana. Los árboles de donde proceden las bananas que encontramos en el supermercado pertenecen todos a la misma variedad: la Cavendish, que da un fruto más grande y una carne más blanda que la mayor parte del resto de las bananas. Por si esto no bastase, los árboles de Cavendish ya no son capaces de reproducirse por vía sexual como sucede en la naturaleza: es el hombre quien crea nuevos árboles replantando brotes de un árbol existente. Pero de este modo se produce un verdadero clon del primer árbol. Es evidente que la mayor parte de los bananos del mundo son genéticamente idénticos. Un chollo para los parásitos: cuando golpean una planta, se difunden sin encontrar resistencia a todas las demás.

Esto es lo que está sucediendo con el hongo Black Sigatoka, y también con el Tropical Race 4: una variedad de la “enfermedad de Panamá”, la misma que había exterminado a la banana Gros Michael, que precedió a la Cavendish y que había sido abandonada precisamente porque era susceptible a aquella enfermedad.

Investigadores de todo el mundo están inmersos en una carrera contrarreloj para encontrar una variedad de banana tan productiva como la Cavendish pero resistente a las enfermedades. Otra posible solución es recurrir a la modificación genética.

Ciertamente, la historia de la banana muestra por qué la biodiversidad en agricultura se considera un recurso irrenunciable para la seguridad alimentaria, hasta el punto de que existen bancos de germoplasma que conservan todas las variedades antiguas de los principales cultivos. Es ahí adonde se podrá recurrir para encontrar variedades resistentes a las nuevas amenazas que vendrán con el cambio climático, o a los nuevos parásitos que inevitablemente aparecerán, porque la evolución nunca duerme.”

NO COMMENTS